sábado, 12 de noviembre de 2011

Hace falta tan sólo una mentira,

para poner en duda todas las verdades.



Antes de empezar a hablarme

hazme el favor de conectar tu lengua al cerebro, Gracias.



El alcohol no está para ahogar

las penas sino para hacerte vomitar cualquier rastro de mariposa que quede en tu estomago.



Si crees que te pienso todo el día te equivocas...

también lo hago toda la noche. 



Si tu boca me vuelve a mirar así,

 te lo juro que la beso.



-¿El amor existe?

-Claro que existe.
-Pero... ¿tú lo has visto?, ¿lo has tocado?, ¿has hablado con él?
-No
-Y entonces... ¿cómo sabes qué existe?
-Pues porque estoy enamorada.
-¿Enamorada?...
-Sí, enamorada.
-¿Y cómo sabes que estás enamorada?
-Pues porque todas las canciones tienen sentido, porque todas las mañanas me levanto con el mismo pensamiento con el que me acuesto, porque tengo más motivos que antes para sonreír, porque no pienso en un final y todos los días vivo como si fuera el último... pero sobre todo, porque en vez de estar haciendo preguntas estúpidas, salí a buscarlo, y lo encontré.

Ella se acerca y le da un beso:

-Oye, podrías pedir permiso antes de hacer eso.
-¿Por qué?
-Pues porque a lo mejor yo no quiero...
-¿Y?
-Pues que es de mala educación.
-Pues entonces tú eres un maleducado...
-¿Por qué dices eso?
-Porque me has enamorado y en ningún momento te he visto preguntar... ¿Puedo?