sábado, 19 de noviembre de 2011
-Todos estamos encadenados a algo y/o alguien.
-¿Encadenados?, que palabra tan fea.
-Pero es la verdad...
-Pues será tu verdad, porque yo no estoy de acuerdo
-¡Ah!, ¿no?
-No, yo no me siento encadenada a nadie.
-No te habrás dado cuenta todavía, pero lo estás.
-Si tú lo dices.
-Sí, lo digo... y es que hasta los pájaros están encadenados al cielo.
-Pero es la verdad...
-Pues será tu verdad, porque yo no estoy de acuerdo
-¡Ah!, ¿no?
-No, yo no me siento encadenada a nadie.
-No te habrás dado cuenta todavía, pero lo estás.
-Si tú lo dices.
-Sí, lo digo... y es que hasta los pájaros están encadenados al cielo.
-A veces creo que te quiero demasiado...
-¿Demasiado?, ¿cuanto es demasiado?
-No sé, bastante más de lo que debería
-¿Por qué dices eso?
-Siento que dependo de ti, que sin ti mi vida no es nada.
-Eso es amor
-Pues odio ese sentimiento.
-¿Cómo lo vas a odiar? Si es lo más bonito del mundo.
-No, lo más bonito del mundo eres tú, no lo olvides nunca.
-No sé, bastante más de lo que debería
-¿Por qué dices eso?
-Siento que dependo de ti, que sin ti mi vida no es nada.
-Eso es amor
-Pues odio ese sentimiento.
-¿Cómo lo vas a odiar? Si es lo más bonito del mundo.
-No, lo más bonito del mundo eres tú, no lo olvides nunca.
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